El hábito de lectura comienza en el gusto por los libros, por descubrir mundos reales e imaginarios, por lo que nos hacen sentir las palabras, por la afectividad que genera el acto de leer.

Como padres y madres podemos brindarle a nuestros hijos momentos cargados de sensaciones y emociones, de placer y afecto, mientras dibujamos sobre su piel historias sencillas o elaboradas, leídas o inventadas, cantadas o recitadas. Ofrecerle a tu hijo o hija el placer del sentir las historias en su propia piel es favorecer que sienta el deseo de leer cuando conozca las letras y que lo siga haciendo durante toda su vida.