El juego de construcción: un juego para compartir

El juego de construcción se presenta a lo largo de toda nuestra vida con diferentes niveles de complejidad. Aparece aproximadamente al año de edad, en una versión muy simplificada del mismo y basado fundamentalmente en la acción más que en el resultado final. Con el paso del tiempo, gana en dificultad e intención, convirtiéndose en ocasiones en un juego de reglas, en el que se siguen complicadas instrucciones de montaje.

Si bien este se realiza muchas veces de manera individual, fomentando la autoestima (al conseguir realizar lo que se desea) y la creatividad (proyectando y buscando soluciones a los problemas que se le presentan) entre otros beneficios, el juego de construcción permite la interacción de dos o más personas, promoviendo la cooperación y la colaboración, ya sea montando el mismo objeto o compartiendo piezas para montar objetos diferentes.

Mi bebé aún no tiene un año: ¿a qué juego con ella?

El día a día de un bebé de menos de un año transcurre generalmente entre rutinas de sueño, higiene y comida, alguna que otra salida a coger sol y aire y las visitas de familiares; sin dejar de mencionar las horas que pasan fuera los que acuden a una escuela infantil. Pero aunque haya mucho de esto, el día es aún más largo (por suerte) y no tener cómo ocuparlo puede hacer que nuestra frustración sea más grande que nuestra propia casa, con lo que se nos hace imposible estar en ella.
Se recurre entonces a llevarlo en su cochecito de paseo, ponerlo ante la tele en una hamaca o el sofá o colocarlo en su parque o cuna. Pero un bebé lo que desea y necesita es interacción, movimiento, vivencias, y sobretodo mucho contacto y presencia.

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