El juego de construcción se presenta a lo largo de toda nuestra vida con diferentes niveles de complejidad. Aparece aproximadamente al año de edad, en una versión muy simplificada del mismo y basado fundamentalmente en la acción más que en el resultado final. Con el paso del tiempo, gana en dificultad e intención, convirtiéndose en ocasiones en un juego de reglas, en el que se siguen complicadas instrucciones de montaje.

Si bien este se realiza muchas veces de manera individual, fomentando la autoestima (al conseguir realizar lo que se desea) y la creatividad (proyectando y buscando soluciones a los problemas que se le presentan) entre otros beneficios, el juego de construcción permite la interacción de dos o más personas, promoviendo la cooperación y la colaboración, ya sea montando el mismo objeto o compartiendo piezas para montar objetos diferentes.

Juegos de construcción.

Jugar con nuestros hijos

Al llegar a la adultez, muchas personas dejan de jugar en general porque lo consideran una actividad infantil (en algunos casos, cosa de bebés), porque tienen muchas otras cosas por hacer o incluso, en algunos casos, porque se han olvidado de cómo hacerlo. Sin embargo, el juego de construcción es un buen juego para retomar esta valiosa actividad y más si lo hacemos en compañía de nuestros hijos.

Interactuar con ellos a través del juego nos ofrece momentos que permiten aumentar la confianza mutua, compartir emociones y disfrutar de estar juntos. Todo esto redunda en un ambiente colaborador y de respeto entre los miembros de la familia y una mayor conexión padres-hijos. Como dice la Doctora Aletha Solter en su libro Juegos que unen:

Un apego saludable padres-hijos es esencial para la salud emocional de los niños, y la interacción social entre padres e hijos desempeña un papel clave en la promoción de este apego saludable.

¿Cómo acompañar en este juego?

Cuando jugamos con nuestros hijos a construir es importante tener bien claro que es un juego y que a través de este irá aprendiendo conceptos claves y habilidades necesarias, pero que ese no es nuestro objetivo. Aquí lo importante es jugar, de la forma más relajada y divertida posible.

Al proponerle (o comprarle) un juego buscaremos el que se adapte a su edad evolutiva, pero también a las habilidades e intereses que muestra (aburrimiento, frustración o haciendo nosotros más que nuestros hijos, serán el resultado de una mala elección). Y mientras más abierto sea el juego de construcción, mejor; así fomentaremos su imaginación y capacidad de solucionar problemas.

Ese niño interior que llevas dentro seguro que saldrá en el momento del juego, pero evita que se imponga (nuestras habilidades y experiencias suelen ser más avanzadas que las de nuestros hijos). Debemos permitir que sea él o ella quien decida qué construir, cómo hacerlo (si no hay instrucciones o quiere salirse de ellas) y a qué jugar luego (si es que la construcción se realizó para desarrollar otro juego).

En el momento en que se presenten los problemas, motívalo y dale alguna sugerencia, pero no lo hagas por él. Valorar su atención y dedicación, más que el resultado que esté obteniendo. Por último, no corrijas, las consecuencias naturales en este juego son muy beneficiosas.

Algunas propuestas

Para los inicios

La primera etapa, como ya mencioné, se centra en la acción, así que lo mejor es darle un material con el que pueda actuar y de múltiples formas. Los cubos de cartón resistente son una buena opción pues pueden apilarlos, meterlos unos dentro de otros, ponerlos por separado y hacer una escalera, tenerlos por pares. Esto sin restar que les permite percibir la noción de tamaño, ejercitando el agarre de piezas de diferentes dimensiones.

Juego de cubos apilable casita Topaniform

Topanifarm de Djeco en Jugarijugar.com 

No solo construcción…

Este material (juguete) te permite proponerle otros juegos que le ayudarán a mantener la atención, aumentar su creatividad (al buscar nuevos juegos para un mismo material) y pasar un buen rato contigo. Esconder los cubos más pequeños dentro de los grandes y descubrir dónde están; hacer una torre mil veces y que la derribe con diferentes partes del cuerpo, con otros objetos, soplando (si ya sabe soplar); trasladar la torre ya hecha sin que caiga de un lugar a otro, son algunas opciones para alargar el juego.

Juego casero

Un material casero que se puede utilizar son los “tápers” de diferente tamaño. Seguro que serán tan divertidos como cualquier otro juguete de construcción.

Para los que ya construyen

Los juguetes de construcción son múltiples y muy variados y todos ellos con una gran utilidad en la adquisición de conceptos matemáticos y espaciales y habilidades manuales, así como en la permanencia y concentración en una actividad.

Construcción con bloques de madera de colores.

Fuente: Dideco.com

Los más comunes son los bloques de construcción de madera de varios tamaño, con o sin color y los de encaje como los Lego o blocks de otras marcas. En este punto creo que un poco de variedad es muy conveniente pues cada tipo activa habilidades diferentes.

Otras propuestas

A partir de la introducción del juego simbólico, muchas construcciones de espacios tienen un fin simbólico: garaje, zoológico, casa, etc. Puedes motivarles a utilizar además otros materiales que complementen su construcción: telas, papeles, cartones.

Otros materiales

Pero no todo tiene que ser comprado, hay mucho material de la naturaleza que brinda oportunidades de construcción muy ricas y  creativas, y que ofrecen al niño una estimulación adaptada a su edad evolutiva y a sus necesidades.

Asimismo, existen otros objetos de uso diario que podemos acondicionar y ofrecerles para elaborar su juego de construcción, aportando un valor educativo clave en nuestros días: el reciclaje.

Construcción con material reciclado.

Fuente: Elenarte

Para los que saben seguir instrucciones

Realizar una construcción a partir de instrucciones entre varios puede ser una experiencia muy enriquecedora y divertida. Se puede elaborar por partes o cooperar en la creación total. Además, se pueden realizar construcciones más elaboradas o que requieran algún conocimiento más específico como en el caso de los circuitos eléctricos o robots.

En estos casos y dependiendo de la edad del niño, supondrán un reto para la habilidad del mismo pudiendo ser un gran momento de colaboración y comunicación adulto-niño.

Robot solar

Fuente: Imaginarium

No dejes pasar cualquier momento para jugar con tus hijos o hijas. Vuestra relación lo agradecerá. ¿Te animas a construir?

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