En la Cuba de mi infancia no había muchos juguetes. Comprábamos tres al año (básico, no básico y dirigido) y no tenías mucho donde elegir si no te tocaba el primer o segundo día de compra de juguetes. Podías heredarlos, claro está, o bien buscarte la vida con lo que tuvieras o con los de otros amigos o vecinas.

De todos los que recuerdo de esa época, hay tres que podías encontrar en casi cualquier grupo de niños en el patio del colegio o casa de vecina: los palitos chinos (Mikado), los yaquis (jackses o matatenas) o una cuerda para hacer figuras con las manos. Esta última no hacía falta comprarla en ninguna parte, un metro de hilo de estambre (o de lana) era suficiente.

Juegos de toda la vida.

Te cuento un poco de ellos, pues seguro hay algunos que no te son conocidos o ya no recordabas que jugabas.

Palitos chinos (Mikado)

Los palitos chinos o Mikado es un juego antiguo y muy conocido cuya dificultad radica en la habilidad de los jugadores en recoger un palito sin tocar o mover los que quedan en la superficie.

Niña jugando al Mikado.

Las reglas del juego son simples pero, como en casi todos, existen variaciones centradas principalmente en cómo puntúa cada palito que se ha recogido. Yo nunca lo recuerdo, así que miro las instrucciones.

En la actualidad, además, existen modelos de gran tamaño que requieren formas diferentes de recogerlos pues hay que emplear toda la mano o incluso ser recogidos entre dos personas.

Yaquis (jackses o matatenas)

Este juego es poco conocido en España. En toda América Latina, en cambio, es un juego muy popular. Consta de unas piezas (yo jugaba con 12 pero hay juegos de menos) llamadas yaquis, jackses o matatenas, según el país o región, y una pelota de goma, de pequeño tamaño y que rebota bien.

Las reglas básicas son simples: tiras los yaquis sobre una superficie dura y plana, generalmente el suelo; tiras la pelota al aire y coges con una mano una cantidad determinada de yaquis antes de que la pelota rebote y, luego, recoges la pelota, con la misma mano.

Juego de yaquis.

Por supuesto, este reto una vez alcanzado, comienza a complicarse y a variarse, según el grupo, dando dos botes de la pelota, un golpe sobre la mesa o suelo, arrastrando el dedo índice, o cualquier otra dificultad que se quiera añadir.

Juegos de figuras con cuerda

Este juego lo he retomado hace poco y he enseñado a mis hijas a realizar algunas figuras y a hacer el juego entre dos. Su cara de satisfacción al lograr realizarlas no tiene precio.

Figuras con cuerdas.

Las figuras o juegos con cuerda se realizan en muchas culturas y con variados usos: diversión, retos de habilidad, apoyo a un narrador de cuentos. La esencia del juego es sencilla: mover la cuerda entre los dedos para crear figuras. Dicho así resulta fácil, pero algunas requieren un poco de destreza para realizarlas.

Juego con cuerda entre dos.

Como dije, con la cuerda también se puede realizar un juego entre dos o más. Este consiste en ir pasando la cuerda de unas manos a otras para ir formando diferentes figuras: empieza una con la figura más básica, otra persona introduce sus dedos de una determinada forma en la figura para forma otra diferente y así sucesivamente hasta que se cansen o haya algún error. Este juego se me asemeja a una comunicación entre dos.

¿Qué tienen en común estos juegos?

Ancestrales, multiculturales, sencillos y casi olvidados, no son las únicas características que tienen en común estos tres juegos. Todos ellos pueden realizarse de forma individual o en compañía, sin necesitar un número específico de jugadores. Pueden jugarse en cualquier lugar, cualquier hora y sobre todo, sin importa la edad ni el sexo de los jugadores, aspecto que tiene relevancia dado que un grupo heterogéneo de jugadores da una vivencia social y de transmisión de cultura muy importante.

Pero sus puntos de encuentro no quedan aquí, estos juegos ayudan a:

  • desarrollar la motricidad fina pues se realizan movimientos específicos de las manos y los dedos, a ejercitar la coordinación vista y movimiento de la mano y recorrido de un objeto.
  • trabajar la atención y la concentración, tanto de lo que hace uno como lo que están haciendo los demás en su turno.
  • evaluar opciones, tomar decisiones, resolver problemas y valorar si la opción tomada fue acertada o no y si la ejecución fue ajustada a lo que se deseaba.
  • esperar turno, como muchos juegos en grupo
  • aceptar nuestras propias capacidades y evaluar nuestras mejoras.

Obviamente, todo esto sucede sin que seamos conscientes de ello. Así funciona en todos los juegos. Y tampoco se los ofrezco a mis hijas por estos motivos, sino más bien porque a mi me gustaban y eran mis juegos de infancia.

¿Juegas con tus hijas e hijos a tus juegos de infancia? Cualquiera es bueno para conectar con ellos y con el niño o niña que llevas dentro.

Deja tu comentario



demadridamallorca

Hace 2 años

Me gusta mucho la idea de que los juegos sean independientes del sexo. Me agobian los “juegos para niñas” que hacen que las niñas sólo quieran hacer “cosas de niñas”. Y también hay muchos juegos de manos que los niños no quieren hacer.

LILO

Hace 2 años

¡Cuánto nos divertíamos jugando a los yaquis! Podíamos estar horas variando la modalidad del juego… y sí que se hacía difícil esperar a que te llegara el turno. Aprender a esperar era lo menos divertido, jajajaja, pero no quedaba otra.

La Isla de Ludo

Hace 2 años

Muchas gracias, Lilo, por compartir tu experiencia. Yo podía estar horas, incluso sola jugando. Es cierto que esperar era lo más pesado cuando jugaba con otros, pero peor aún si tu turno se hacía muy corto porque fallabas. Jejeje, tocaba practicar.

La Isla de Ludo

¿Quieres recibir nuevas ideas por e-mail?

© 2017 - La Isla de Ludo - Todos los derechos reservados