El día a día de un bebé de menos de un año transcurre generalmente entre rutinas de sueño, higiene y comida, alguna que otra salida a coger sol y aire y las visitas de familiares; sin dejar de mencionar las horas que pasan fuera los que acuden a una escuela infantil. Pero aunque haya mucho de esto, el día es aún más largo (por suerte) y no tener cómo ocuparlo puede hacer que nuestra frustración sea más grande que nuestra propia casa, con lo que se nos hace imposible estar en ella.
Se recurre entonces a llevarlo en su cochecito de paseo, ponerlo ante la tele en una hamaca o el sofá o colocarlo en su parque o cuna. Pero un bebé lo que desea y necesita es interacción, movimiento, vivencias, y sobretodo mucho contacto y presencia.

Cesta de tesoro.

¿A qué juega un bebé de meses?

Desde que nace y hasta los dos años de edad los niños juegan a lo que se conoce como juego sensoriomotor, o sea, juegan a sentir(se) y a mover(se). Estas actividades le permiten desarrollar sus sentidos y todo su cuerpo, así como conocer y aprehender el mundo que les ha tocado vivir y a ellos mismos: sus capacidades, limitaciones, etc.

  • En los primeros meses, el juego se centra en el propio cuerpo: mueve sus manos, las mira, las lleva a boca, se toca los pies. Este tipo de acciones le producen sensaciones placenteras y ello le lleva a repetirlas una y otra vez.
  • Más adelante, estas actividades comienzan a incluir los elementos externos al propio cuerpo del bebé: otras personas y los objetos. Primero de manera accidental, luego ya de manera intencionada, el bebé va tocando, moviendo y llevándose a la boca todo lo que se acerca a su mano, lo que provoca resultados interesantes y excitantes para él.

¿Qué hacer entonces con tu bebé de meses?

Durante el primer año (y también durante toda su infancia), lo mejor que podemos hacer es ofrecerles espacio, un espacio seguro y suficiente para moverse con libertad. Asimismo, proporcionarle objetos (ya sean juguetes o no) que le aporten sensaciones diferentes y aviven sus ganas de explorar y conocer. A esto debemos añadirle compañía. Acompañar no es estar entreteniendo al bebé, en ocasiones basta con observar lo que hace, que sienta que estás presente y disponible para cuando te necesite.

Teniendo en cuenta los tres ingredientes fundamentales:  espacio seguro, objetos motivadores y compañía disponible, te propongo algunas ideas para que pases momentos de calidad con tu bebé. Aunque en algunas de estas ideas el bebé se autogestiona su juego, es importante tu presencia pues ella le ofrece seguridad y tranquilidad. Dale reconocimiento a lo que hace sin necesidad de valorarlo de alguna manera.

Canciones y juegos de falda

Coloca al bebé sobre tu regazo, muy cerca de ti para que puedan intercambiar miradas, y cántale alguna de las canciones que conozcas, realizando en su mano, brazos, barriga, movimientos que acompañen la letra. Con las canciones y juegos de falda no necesitas mucho espacio ni tampoco objeto alguno; son un gran momento para compartir con tu bebé. Aquí lo más importante no es la canción o juego que realices, sino estar con ella, compartir ese momento de exclusividad. Dale riendas sueltas a tu creatividad.

Gimnasios infantiles

Antes de que empiecen a desplazarse, estos gimnasios infantiles son de gran utilidad. Además de ofrecer entretenimiento, estimulan a mover brazos y piernas para alcanzar los objetos colgados o alrededor del niño, permiten sentir diferentes texturas y sonidos (si es que incluyen música), así como interesarse por los colores o el contraste de uno con otro. Obviamente, no siempre tiene que estar colocado el gimnasio… pues no le motivaría para realizar el giro, tan necesario para que comience a gatear.

bebé en gimnasio infantil

Fuente: Flick – Quinn Dombrowski

Alfombra o colchoneta con juguetes u objetos que atraigan su interés

Al igual que los gimnasios, las alfombras permiten al bebé moverse libremente. Muchas veces se opta por el típico parque, pero ahí el movimiento es limitado. Lo mejor es darle un espacio seguro, confortable y con estímulos suficientes para que practique y practique todos los movimientos que va aprendiendo y realizando. No lo sobrecargues de objetos pues le costaría decidirse a dónde ir y cámbialos una vez ya no muestre interés por ellos.

Moverte con tu bebé

Este juego me encantaba realizarlo con mis hijas. A veces ponía un poco de música animada y comenzaba a bailar con ella cargada, bien pegada a mi cuerpo; otras, simplemente me tiraba al suelo y comenzaba a balancearme hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados. Además de pasar un buen rato juntas, cuerpo a cuerpo, ella podía disfrutar de sensaciones y movimientos que por sí sola no realizaba.

Cesta de tesoros

Una vez que el bebé ya es capaz de sentarse por sí mismo y mantenerse en esta posición (no poniéndole apoyos para que no caiga) se le pueden ofrecer más objetos para que los explore. Una de las actividades más utilizadas en estas edades en la escuela infantil es la llamada Cesta de los tesoros.

Jugar a meter y sacar objetos

Cuando el bebé ya puede coger y soltar los objetos de forma voluntaria y cuando su vista comienza a coordinarse con el movimiento de sus manos, uno de sus juegos favoritos es meter y sacar cosas de un recipiente. Ofrécele juguetes u otros elementos de diversos tamaños y formas, así como contenedores varios -también puedes dejar que vacíe un cajón de ropa- y déjale realizar este juego todo el tiempo que necesite.

Libros y tableros para estar ocupados

De un tiempo a esta parte se han puesto muy de moda los libros y tableros de actividades (quiet books – busy boards son sus nombres en inglés) hechos en casa. Esta es una opción a tener en cuenta pues ofrece muchas actividades interesantes y de exploración a los más pequeños, sin ocupar mucho espacio. Crea los tuyos propios o copia alguno de Internet. Modifícalos cuando veas que ya no le son tan interesantes.

Tablero de actividades de bebé

Fuente: rockwellali.blogspot.com.es (Away we go)

Juegos en la cocina

Si ya se puede mantener sentado en la trona o una sillita frente a la mesa de cocina, ponle delante un poco de harina de trigo, maíz, arroz o cualquier otra clase (sin gluten para celíacos o aquellos que aún no lo han probado). Permítele que experimente con ella un rato. Cuando veas que comienza a perder interés, añade agua, leche o aceite. No apto para los que no quieran ver harina por todas partes.

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