Ir por la calle y que nuestras hijas vayan dando saltos a nuestro lado, ya sea con la comba o superando las tapas metálicas de la calle, ha sido una constante en nuestros paseos; pero la cosa no ha quedado ahí, pues las camas elásticas, los escalones de los edificios, nuestra propia cama, también han llenado muchos ratos de salto de estos años. Y es que saltar es muy divertido… pero también necesario y beneficioso.

Sé que mis hijas no son las únicas que lo hacen, pero también he visto que esta forma de moverse por la vida de los niños y niñas es a veces reprimida y frenada (sobre todo en las niñas), siendo relegada a saltar los 10 minutos que duran las camas elásticas o castillos inflables… en tiempos de feria y fiestas.

Juego de saltar

Empezando a saltar

El salto aparece en torno a los dos años, como uno de los últimos pasos en la conquista de la altura. Para conseguirlo, los niños deben superar la acción de la fuerza de gravedad (lo que llevan realizando desde el primer intento de levantar la cabeza) y alcanzar un determinado desarrollo del equilibrio y la coordinación de movimientos que permitan que los pies se despeguen del suelo.

Los primeros saltos apenas hacen levantar los pies o superar una fina cuerda colocada a ras de suelo, siempre con los dos pies juntos. Cuando ya se ha experimentado la sensación de despegue, entonces viene la de caída, sirviendo cada peldaño de escalera para practicar e ir avanzando a superar dos, tres o más escalones (¡Mira mamá, cómo salto los escalones!).

Hacia los 6 años, con el desarrollo alcanzado y el perfeccionamiento de esta habilidad, los niños ya podrán realizar casi cualquier modalidad de salto: hacia arriba, hacia abajo, hacia delante, hacia detrás o lateral, con un pie y caer sobre el otro, salto a la pata coja… Ahora solo queda intentar superar retos cada vez mayores.

Permitir y ofrecer durante toda esta etapa situaciones en las que se pueda poner en práctica este movimiento ayuda a mejorar y desarrollar la coordinación necesaria para efectuar saltos con mayor equilibrio y vuelo.

¿Beneficios?

Pero los niños no solo saltan para mejorar el salto en sí mismo, saltan porque la experiencia sensorial que les ofrece es tan gratificante y excitante que necesitan repetirla y repetirla hasta la extenuación.

Saltar ofrece un importante estímulo al sistema vestibular. Este sistema permite controlar el sentido de movimiento y equilibrio y juega un papel primordial en el desarrollo global de los niños. De manera directa e indirecta, este sistema influye en casi todo lo que hacemos, de ahí que debemos favorecer un desarrollo adecuado del mismo.

Asimismo, saltar activa el sistema propiocetivo, ofreciendo al niño una buena cantidad de información sobre sus músculos y articulaciones, así como sobre su movimiento en el espacio. Esta información permite desarrollar la conciencia corporal y espacial, tan importante para conocerse y saber cómo se mueven y hacia donde.

Saltar favorece la distribución de mayor cantidad de oxígeno y glucosa al cerebro en cada bombeo del corazón, permitiéndole estar más alerta y centrado. También permite ejercitar los músculos de todo el cuerpo, estimulando la fuerza muscular y mejorando la postura, así como evitando la aparición de obesidad por falta de ejercicio.

Para no dejar de saltar

Si bien para jugar a saltar no hacen falta muchos objetos, con el tiempo saltar por saltar deja de ser un entretenimiento y se incorpora a otros juegos o actividades.

Comba, suiza o cuerda

En mis años de infancia yo lo llamaba saltar a la suiza (en España, comba). Este es un juego muy común entre las niñas, pero no solo ellas se benefician y gustan de saltar: los niños también saltan a la comba.

Saltar a la comba

Fuente: NovaNatural

La coordinación que ejercita este juego es muy útil para todos, sin distinción. La atención se dirige a los pies: al ritmo, velocidad y altura con que se despegan estos del suelo, y aunque no estén prestando atención a ellos de forma consciente, su cerebro sí lo está.

Solo, en pareja o en grupo, cruzado, de espalda, doble, con canción o sin ella, saltar a la comba es un juego que activa y ejercita a la par, que requiere constancia para alcanzar el objetivo y ofrece entretenimiento sano. Además, es un gran juego para llevar al parque o al patio del colegio.

Mini-trampolín

Mini trampoline de salto.

Fuente: Decathlon.es

El mini-trampolín me resulta muy divertido, pero requiere de una altura del techo suficiente para saltar…un adulto, obviamente. Para los niños, el mini-trampolín es una versión de la cama elástica muy atractiva.

Colchón de salto y caída (Hazlo Tú Mismo)

La idea de este colchón de salto y caída (más de caída que de salto) la tomé prestada de AND NEXT COMES L. Las veces que lo hemos montado nos han ofrecido horas de juego, brincando, saltando, cayendo (y también escondiéndose y jugando dentro de la tela). Es una experiencia sensorial muy completa.

Colchón de salto

Fuente: And Next Comes L

Para montarlo, simplemente utiliza una funda de edredón bien grande y rellénala con todo lo que tengas blando por casa: edredones, colchas, cojines, almohadas…y todo lo que se te ocurra que pueda ayudar a hacer el colchón bien mullido. (Prepárate previamente a que después hay que poner todo en su lugar nuevamente.)

Juegos de suelo para saltar

Pero no siempre hace falta un objeto específico para continuar saltando.

Unas líneas en el suelo, ya sea con tiza, cuerdas, palitos, cinta adhesiva, que marquen distancia para intentar llegar lo más lejos posible o realizar pequeños saltos de línea a línea para jugar con el control y el equilibrio, son suficientes para tener ratos de juego, tanto en casa como al aire libre.

Juegos de toda la vida

Y están también los juegos de toda la vida, los tradicionales rayuela, pídola, el burro, saltar la goma o la carrera de sacos, juegos que incluyen el salto como actividad fundamental. Por desgracia, muchos de ellos se van perdiendo, dejando de jugarse y de transmitirse de niños mayores a niños pequeños, de padres/abuelos a hijos.

Monumento al juego del burro

Fuente: Notas Cordobesas. Monumento a los juegos infantiles en el puerto de Castellón.

Con objeto o sin él, disfruta de los saltos de tu hijo o hija y, si es posible, háganlo juntos. Todos saldrán beneficiados.

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